También esto pasará

27/1/18

Hace tiempo que tengo ganas de volver a escribir por acá. No me salía. Empecé varias veces, varios temas, desde reflexiones sobre como seguir adelante, hasta un post divino sobre el cumple de #hijamenor (que con ayuda de @allmailoving @papelesp y @craftinghour quedó de maravillas).
Pero todo esas cosas me significaban volver sobre el dolor del último post. Y no tenía ganas.
Hasta que se alinearon los planetas para este post que se escribe solo.

La 1ra señal fue cuando le regalé una Kindle a @seimandor y caí en la cuenta que ya casi no tenía libros nuevos en casa (él lee abrumadoramente, todo el tiempo, y yo suelo engancharme en algunas de sus lecturas). Que faltaba poco tiempo para las vacaciones (mi momento del año para leer sin prisa y sin pausa) y no iba a tener libros (ponele) porque Esteban iba a estar con su Kindle y yo mirando el mar (ponele). Entonces decidí que, en vez de comprar 3 libros para llevar a la playa, era momento de estirar un poco el presupuesto y tener mi propia Kindle. Y de paso, elegir lo que tuviera ganas de leer, sin pensar tanto en qué elegía leer mi marido.
La 2da fue cuando Juli @mamyalaobra empezó con el desafío #metalectura18, sumando a @florferramondo, @paulavisne @ladyfloxis @mariana_gabis y otras lectoras con las que solemos cruzarnos recomendaciones.
(Y aunque todavía no se sumaron, también solemos cruzar recomendaciones con @veropalazzo @papelesp @dolores_mendilaharzu @terejujuy @la_lolaperez @soloparami y tantos más, porque no jodamos, Instagram no se usa soooooolo para perder el tiempo. Porque #leercontagia, no Tere?).
La 3ra, y acá este post, es que hace años vengo queriendo hacer un resumen de lo leído en el año. Me copa la bitácora de que hace Flor en El Castigo de Adan y Eva todos los años. O los post de recomendaciones de Marina en Solo para mi. Y al fin al cabo, para qué carajos escribo en este post si no es para hacer mi bitácora y mis recomendaciones.
Así que, here I am.





En 2017 leí poco. Por un lado unas vacaciones divinas, pero de viajar y caminar y conocer y caer rendida a la noche = poca lectura. Por el otro, un año difícil. Así y todo, tengo un lindo resumen. Creo que todo lo que leí, me gustó mucho. Aunque es posible que haya leído algo que no me gustara y no lo recuerde...
Empecé un libro que dejé después de un par de capítulos, un ensayo sobre la dicotomía Kirchenirsmo/ Macrismo que gané en un sorteo en @radioconvos y me pareció interesante para entender mejor nuestro país, pero me aburrió. Y si encima que leo poco, leo cosas que no me atraen me siento un poco boba. Así que ahí quedo, para otro momento o para regalar. Ya veré.


Ahora sí, la lista:

Catarsis

8/7/17





Tengo el corazón con agujeritos. Hace dos semanas saqué esta foto, las brasas de mi chapón se estaban apagando y yo las soplaba para ver si un poco de oxígeno revivía las llamas, mientras pensaba en mamá que a 10 minutos de casa peleaba para que su corazón tampoco se apague. 
Ni yo pude con las brasas ni ella con su corazón.

No soy de las personas que publican en las redes muchas cosas personales. Es un medio para compartir (y devolver) un poco lo que aprendo ahí: una receta, un tip, un lugar. Me gusta cuando contagio a alguien algo lindo, porque a mí me gusta ver y hacer cosas lindas. Mucho se habla por las redes de la visión instagramera del mundo: mundos perfectos, vidas impecables. Para mi no es mas que un recorte: si tengo que mostrar algo de mi vida, elijo que sea algo bueno. Algo que le sirva a alguien, o que sea un registro útil para mí. Un poco lamento a veces la decisión que tomé hace tiempo de no compartir esas cosas personales… los recordatorios de Facebook a veces me traen cosas geniales. Pero elegí no exponer mi vida ni la de mi familia a que quede fija por ahí.

Todos estos días seguí posteando boludeces como si nada. Porque estoy triste y me sirve hacerme la boluda, distraerme con un coliflor al horno o un viaje mental a Salta. Pero son las 5 de la mañana y me desperté con un nudo en el pecho, y no me puedo dormir. Porque los ejercicios de respiración que suelo hacer para relajar cuando tengo insomnio no me sirven, me hacen acordar a mamá peleándola con el respirador. Y lloro. Y no quiero despertar a #marido. Entonces necesito salir de la cama y escribir. 
Catarsis.

No soy de las personas que cuando pierden un familiar, un amigo, una mascota publican su obituario en las redes. No lo entiendo. Bah, si, entiendo que es un homenaje, una manera de despedirse, de contarlo a los demás, de compartir el dolor. Será por eso de que alegría compartida es doble alegría y dolor compartido es medio dolor? Pero no es mi estilo. Mi dolor es mío. Los que tengo cerquita me miman y me acompañan y ayudan a que duela menos. Pero duele. Honestamente, no me importa mucho que gente no conozco bien, y menos conocían a mamá, lamenten algo que en el fondo no lamentan más que por empatía. Mi dolor es mío.

Los que están cerquita saben que tenía con mamá una relación complicada. No era una mujer fácil. Pero es mi mamá. Todo lo que soy, es por ella. Por imitación o por el absurdo. Me transformé en esta mujer que soy con las herramientas que ella me pudo dar y las que fui aprendiendo. Sé que hizo lo mejor que pudo, con sus aciertos y sus pifies. Sé que no hubo más que amor de su parte. Sé que no me enseñó a cocinar ni un huevo duro, pero que todos mis valores se los debo a ella (y para eso no hay tutoriales en youtube, para lo otro sí). 
Sé que la estoy extrañando un montón.

Tenemos derechos. Y tenemos opciones.

19/5/17





Hoy Beta Suarez (a.k.a. @mujer.madre.y.argentina) subió a instagram esta foto, y decía cosas muy lindas sobre el Parto Respetado. Lindas, fuertes y que me hicieron pensar. Y dispararon este post.

Cuando nació mi hija mayor me sentí culpable mucho tiempo. Mucha gente me miró con "esa" cara o directamente me sermoneó por haber permitido que el médico me hiciera cesárea, por no haber exigido un parto respetado. Ninguna de esas personas tuvo en cuenta que mi cachorra pesó apenas 4.273 kg, que yo estaba en la semana 41 y que nunca dilaté ni 1 cm. Ni que las contracciones me partían de dolor, la bebita empezaba a no pasarla bien ni que llorando le pedí al doc que me ayude a que nazca.
Después cambié de médico. Averigüé quien era el más anti-cesárea de toda la cartilla. Cuando quedé embarazada de la segunda y llegué con mi evatest en la mano lo primero que me dijo fue Felicitaciones, y lo segundo la fecha de la cesárea programada. Quedé tan en shock que quedé muda. Estuve angustiada un mes, hasta el próximo control, cuando le pregunté porqué cesárea, si a él no le gustaba hacerlas. Y me dijo que no lo gustaba la cesárea porque sí. Pero con mis antecedente (bebé grande + cero dilatación) no creía que fuera posible, y que no iba a poner en riesgo ni a mi ni a mi hijo por una moda, pero que lo íbamos a ir viendo.
Carmencita nació con 4,700 en la semana 39. Claramente no iba a poder salir sin ayuda! Tuve otro parto divino. Cesárea, claro.
Preguntá. Consultá. No te quedes con dudas. Las madres tenemos derecho, pero también decisión.

"Porque hay cesáreas que entran en la definición de parto respetado y partos "naturales" que son una falta de respeto" dice @mujer.madre.y.argentina en su post de hoy. Yo les recomiendo que vayan y lo lean.

Esta es la Semana del Parto Respetado. En la Argentina tenemos una ley (Ley de Parto Humanizado Nº 25.929  y su reglamentación en el Decreto 2035/2015) que habla de generar un espacio familiar donde la mamá y su bebé sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible.

#tenemosderechos 
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